La Energía Emocional y los Estados de Ánimo

La Energía Emocional y los Estados de Ánimo

Las emociones implican una gran actividad mental y orgánica, por tanto son comparables a fuentes de energía que se traducen en impulsos eléctricos, cargas y descargas emocionales que nos indican cómo estamos energéticamente nosotros y nuestro entorno.
Esta energía emocional es como la electricidad, esos impulsos nos motivan, nos mueven, nos informan y mantienen alerta de cara a dar respuesta a los estímulos, nos preparan ante diversas situaciones con el objetivo de adaptarnos a las mismas.
Por eso por ej: si la emoción dominante es el miedo, con la concomitante sospecha y desconfianza, mucho de nuestra energía se drenará en un estado permanente de alerta, lo que indica que estamos a la defensiva y casi nunca relajamos.

Nada se pierde todo se transforma y sobre todo la energía emocional es una fuente de energía renovable en la medida que podemos cambiar nuestra corriente emocional y el flujo de dichas emociones.
Todos podemos percibir cuando estamos realizando un esfuerzo energético, y como hay personas que se llevan nuestra energía y otros que nos la renuevan con la que ellos mismos emanan.
Nuestra energía tiene sus límites y se agota sino la sabemos regenerar.
Cómo?
Producimos energía negativa cuanto más cansados nos encontramos, más deprimidos nos sentimos, más pensamientos negativos generamos, más problemas encontramos donde no los había y más irritados nos ponemos.
Así se vacía nuestro depósito energético y lo que podemos hacer para recargarlo es desarrollar y utilizar nuestra inteligencia emocional para aprender a percibir cuando empezamos a sentir que una situación nos puede llevar al límite de nuestras fuerzas anímicas y físicas, cuando debemos parar y seleccionar que estamos sintiendo y pensando acerca de lo que sea que nos lleva a sentirnos desgastados, desganados, una relación, una situación laboral, etc…

Se trata, de seleccionar y recargar con el mejor combustible nuestro depósito emocional y nuestro mejor combustible es: procurar nuestro bienestar, divertirnos, encontrar el modo de pasarla siendo quienes somos y haciendo lo que hacemos porque así es como recargamos las pilas.
Es importante saber percibir, observar y controlar nuestras emociones para guiar la energía que liberan y la tensión que producen, y así evitar que que nuestra capacidad de vigilancia, nuestro rendimiento cognitivo y nuestro bienestar personal e interpersonal se vea afectado.
Entonces recargar nuestra batería de energía emocional, depende de cuánto desarrollemos nuestra inteligencia emocional, que por fortuna se puede desarrollar a lo largo de toda la vida.

Conocer nuestra inteligencia emocional exige capacidad de autobservación.
Nuestro estado de ánimo se ve influido por la energía y la tensión que se generan procedentes del uso constante de nuestras emociones que tratan de dar respuesta a todos los estímulos que nos llegan. Normalmente, estas sensaciones son de poca intensidad pero cuando el estímulo que las provoca es lo suficientemente intenso puede llegar a abrumarnos y bloquearnos. Los estados de ánimo nos mueven a echar ese combustible que nos falta y regular la tensión, pero debemos aprender a controlar cómo hacerlo.
A veces hay que gastar la energía, otras veces recargarla y otras regularla. Por ejemplo, cuando nos encontramos deprimidos podemos sentir la necesidad de que alguien de confianza nos consuele o anime. Sin embargo, en estas situaciones es muy común que la falta de control de la energía nos haga difícil separar las sensaciones corporales (cansado, hambriento…), de las cognitivas (nervioso, distraído…) y de las propias emociones (frustrado, ansioso, irascible…).

Según el psicólogo americano, Robert E. Thayer (1935-2014) hay Estados básicos de energía y tensión. Él estudió en profundidad estos estados de ánimo desde una perspectiva biopsicológica.  Thayer identificó cuatro tipos de estados básicos de energía y tensión que pueden favorecer o alterar nuestra inteligencia emocional. Dos de ellos pueden influir negativamente en nuestro rendimiento y bienestar personal: energía tensa y cansancio tenso; mientras que los otros dos pueden servirnos para fortalecernos y mejorar nuestra competencia: energía tranquila y cansancio tranquilo.

Energía tensa
Alta tensión y alta energía. Es un estado de ánimo que se caracteriza por una sensación de excitación agradable y de poder. La energía física es elevada incluso cuando la tensión y cansancio también lo son. En este estado, la persona tienden a esforzarse por conseguir lo que se propone pero sin reflexionar en lo que hace. La tensión física puede provocar la pérdida de atención a otras necesidades, propias y de los demás y terminar por llegar a un estado de agotamiento total.
Por ej: cuando nos sentimos enfrascados dentro de un proyecto o trabajo y no paramos ni para comer, ni dormir, dejando de lado otras obligaciones quizás más importantes, aunque sea sin llegar al extremo de los adictos al trabajo.

Energía tranquila
Baja tensión y alta energía. Predomina la serenidad y la sensación de dominio sobre nosotros. La tensión no existe y nos embarga el optimismo, las sensaciones corporales agradables y nos sentimos vigorosos, con plenitud y bienestar. En este estado tenemos las reservas de energía al tope, tanto a nivel mental como físico por lo que nuestras capacidades aumenta, estamos más vitales y creativos.
Podríamos decir que es lo más parecido a lo que, en psicología organizacional, se conoce como estado de flow / fluir

Cansancio tenso
Alta tensión y baja energía. Sensación de cansancio general, sentimientos de fatiga, desánimo, nerviosismo capaces de mermar nuestra autoestima y hacernos sentir incapaces en nuestras labores. El cuerpo y la mente nos piden un descanso a lo largo del día, que si no se lo damos nos hará pasar una mala noche.
Aquellos casos en los que la agenda diaria está hasta arriba de tareas, las cuales no son todas de tu devoción, y llegas a casa con las pilas descargadas. Sin embargo, no se llega a llenar la batería y al día siguiente hay que empezar el día de nuevo sin haberse recargado ni mental ni físicamente.

Cansancio tranquilo
Baja tensión y baja energía. En este caso, el cansancio es agradable, relajado. Es el momento en el que te puedes permitir descansar con la conciencia tranquila. Cuando llegas a casa después de un largo, pero productivo día de trabajo y te echas en el sofá a ver tu serie favorita.

Parece obvio decir que lo que tenemos que fomentar son los estados de energía tranquila y cansancio tranquilo, intentado que los estados tensos sean mínimos a lo largo de todo el día.
Conseguir cuadrar nuestra ecuación emocional a algo parecido a esto:

(Tranquilidad x Energía) – (Tensión x Cansancio) = Motivación

Así como tenemos baterías externas para cargar nuestros celulares, pensemos…
Cuál es nuestra batería externa de carga de energía emocional?
Cuándo y con qué sentimos que recargamos las pilas?
Qué cosas, personas, situaciones… se llevan nuestra energía y cuáles nos la renuevan?
Cómo nosotros [email protected] renovamos nuestra energía física y emocional ?

Lic. SOLANGE FARÍAS GÓMEZ
PsicoBioNeuroCoach

1 thought on “La Energía Emocional y los Estados de Ánimo”

  1. Excelente artículo como siempre Sol. Y claro, me encantaría un abordaje de esas recargas de energía que todos/as necesitamos. Dónde, cómo, con quién(es) para seguir encontrando pistas que nos ayuden en este conocernos día a día un poco más….

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